Soy Joaquín, preparador de oposiciones de Inglés Primaria en Andalucía. En Teacher Joaquín Oposiciones te ayudo a conseguir tu plaza
"Me he hartado de estudiar, lo he puesto todo y me han suspendido", "Lo he dicho todo en la defensa oral, y me han dejado con un 6", "Mi amiga ha escrito el mismo tema que yo, del mismo preparador, y ha sacado 3 o 4 puntos más"...
¿Te suenan estas frases? Sí, ¿verdad?. Si estás en el mundillo de las oposiciones, seguramente habrás escuchado a alguien decir algo parecido, o incluso tú las habrás dicho alguna vez.
Te soy sincero: matarte a estudiar no te garantiza nada, preparar una oposición no va solo de eso. Seguro que conoces a alguien con un nivelazo de inglés que ha suspendido. O peor aún, puede que tú mismo/misma has sentido la frustración de no obtener los resultados que esperabas.
Una décima te da o te quita la plaza. A veces nos obsesionamos tanto con meternos la teoría en la cabeza que nos olvidamos de los "detalles". Esos detalles son los que yo llamo "la otra oposición".
Siendo preparador, veo fallos que se repiten en mis opositores en todas las convocatorias. Lo bueno es que si eres consciente de ellos, tienen fácil solución (si los detectas a tiempo, claro). Vamos a verlos:
Abrimos el melón de la mala letra y las "patadas" al diccionario. Vivimos pegados a un móvil y, cuando tenemos que coger un bolígrafo y escribir tres o cuatro horas con la presión del tiempo, en la parte del tema o del caso práctico, te sudan las manos y te empiezan a doler los dedos.
Ponte en su lugar: imagina a un miembro de tu tribunal que lleva corregidos 40 exámenes del mismo tema casi iguales, cansado, pensando que debería estar de vacaciones, un día de julio por la tarde. Se encuentra con tu examen y no entiende tu letra. ¿Crees que va a leérselo varias veces para descifrar tu letra? No lo va a hacer. Y lo que no se lee, no existe. Una caligrafía sucia, con tachones o directamente imposible de leer transmite la idea de "opositor de perfil bajo" y predispone a tu tribunal en contra tuya.
Cogiendo de la mano a la caligrafía, está su hermana la ortografía. El tribunal no suele perdonar las faltas de ortogrfía porque tu trabajo va a ser, precisamente, enseñar inglés.
Da igual que tu contenido sea excelente, si el tribunal ve faltas de spelling, tu candidatura empieza a perder fuerza. En los criterios de corrección, estos fallos restan muchísimo: a partir de cinco faltas, tu examen es invalidado. Olvídate de que tienes un C1 o un C2, hay palabras que nos suelen dar la lata al escribirlas. Con la presión del examen, el cerebro te la va a intentar jugar.
Por otro lado, usar estructuras que huelen a español desde lejos. Supongamos que vas a exponer tu defensa y llevas tu discurso bien aprendido de memoria. Si, con los nervios del momento, te falla mínimamente la memoria delante de tu tribunal; van a empezar las dudas, las muletillas, aparecen los errores de concordancia ("she say..."), y la buena pronunciación desaparece. Se rompe la magia. Tu nivel de inglés oral debe ser tan bueno como en las pruebas escritas. Aquí, la falta de práctica penaliza muchísimo.
"Bueno, yo pongo cuatro actividades chulas, cito a Krashen, y me los meto en el bolsillo". Gran error. Tu tribunal está harto de escuchar las mismas frases hechas, frases vacías que hacen bulto pero que no dicen nada.
La falta de rigor en una oposición es un lastre. Si diseñas una situación de aprendizaje para resolver el caso práctico o para tu programación didáctica, tienes que justificarla con normativa y con precisión. Si hablas del Decreto que está vigente, ahí está TODO, mejor menciona el artículo concreto que justifique tu propuesta. Además, no vale solo con decir que vas a usar Gamification o Flipped Classroom porque suena bien; tienes que usar un buen lenguaje técnico y demostrar cómo lo llevas a la práctica. En muchas ocasiones, corrijo casos prácticos que dicen que van a hacer algo, pero luego no se ve por ninguna parte.
Error clásico de planificación (a mí me ocurrió en mi primera oposición). Te marcas un objetivo de avanzar con los temas. Te vas quitando temas de encima y te vas motivando. Pero, ¿cuánto hace que miraste los primeros temas? Hace cuatro meses. Spoiler: ya no están ahí. Tu memoria ha decidido dejarlos volar.
El cerebro humano olvida lo que no usa. Si tu estrategia es dar una vuelta completa al temario y luego repasarlo, estás jugando a la ruleta rusa. El estudio debe ser en espiral: avanzas, pero vuelves siempre atrás para repasar y consolidar. No te va a servir de nada haberte estudiado todos los temas si el día del examen no eres capaz ni de escribir dos carillas. Te acuerdas de algo, pero no reproducirás en condiciones ni el 30% del tema.
En la defensa oral debes hacerte gigante. Imagina que te has salido en el escrito, vas de los primeros de tu tribunal, pero te plantas delante de esas personas que tienen que decidir a quién le dan las plazas, y empiezas con un tono aburrido, mirando al suelo y sin mover las manos. Que sepas que estás fuera.
Las oposiciones de Lengua Extranjera tiene un factor muy importante que es la performance. Tienes que entrar en esa clase con energía, mirando a los ojos, sonriendo, modulando la voz y usando la pizarra de forma fluida y creativa. Tu tribunal no piensa que va a entrar el próximo César Bona a exponer su programación. Se llevan horas escuchando defensas que suelen ser aburridas, no nos engañemos. Si tú eres capaz de captar su atención, transmitir y dominar el espacio, tienes media plaza.